domingo, 13 de febrero de 2011

Mourinho, Guardiola y Aznar, la era de los genios




Como hoy sí que voy a escribir de fútbol puro y duro, sin ninguna clase de connotación política, me refugio en este blog, mundosportjlp, que abrí para cuando me refiriera sólo a este espectáculo que la gente se empeña en seguir denominando deporte.

Aunque, en realidad, de lo que realmente quiero escribir hoy es de una de las grandes pasiones humanas, la soberbia.

Es algo que no acabo de comprender bien. ¿Por qué hay hombres que, al ser favorecidos esplendidamente por la diosa fortuna, se empeñan en atribuirse el mérito de su buena suerte a sí mismos, a su esfuerzo y a su inteligencia, demostrando así palmariamente que de ésta no tienen mucha?

Me estoy refiriendo ahora mismo a otras 2 almas gemelas, Mourinho y Guardiola, tan gemelos son que si no fuera por la hipocresía de uno y la estúpida jactancia del otro, parecerían ser el mismo tipo encarnado en 2 cuerpos distintos, algo así como la Santísima Binidad, ya que ambos serían sólo la encarnación del mismo dios en 2 personas distintas.

Estos 2 personajes de lo único que realmente podrían presumir es de estar tocados por la varita mágica de la diosa Fortuna.

Pero si se les planteara a ellos, personalmente, la cuestión, uno, el jactancioso impertinente, diría que de fortuna, nada, que en su peripecia vital sólo ha habido talento y trabajo, o sea que él se ha ganado a pulso pasar de aquel pobre muchacho que llegó a Barcelona a petición de Bobby Robson, que no sabía ni quería saber palabra alguna de castellano, como su intérprete, y al que el Barça pagaba la friolera de DIEZ MIL pesetas, con lo que hubiera pasado incluso hambre si no hubiera sido por la caridad cristiana de un tipo como Gaspar que lo alojó de balde en uno de sus hoteles, a este supermultimillonario profesional del fútbol, que se permite lujos de vestir de cachemira íntegramente y de cobrar 900.000 euros por ponerse, en el cuello, una braga de Adidas.

Y la realidad es que no sabe de fútbol mucho más que yo, que no se nada, ganar partidos importantes con la ayuda de árbitros no ya amigos sino socios en algún negocio hostelero y colocando el autobús delante de su portería está al alcance de cualquiera al que le concedan la oportunidad de estar allí en el momento oportuno, cuando sólo ha dispuesto del favor arbitral y ha querido jugar de tú a tú a un equipo mejor que el suyo, el resultado apenas si ha subido todavía al marcador, 5 a 0: éste y no otro es ese genial Mourinho que, sobre una escala de puntuación de 1 a 10, se pone un 11.

Es un puñetero jactancioso, pero lo admite, se le ve venir, no se esconde, le dice a todo el mundo lo que él se cree que es, lo que implica, por lo menos, el mérito de la sinceridad, porque el otro diocesillo del balompié, el tal Guardiola, todavía es peor porque su soberbia aún es más grande, su ascenso al Olimpo se produjo por una serie de chambas todavía más increible.

Primero, llegó al puesto de entrenador del Barça por pura casualidad, precisamente porque el tal Mourinho, en el que los directivos de este equipo pensaron en el primer momento, se subió a la parra y pidió lo que le han dado en otros equipos, el oro y el moro, pero el Barça es, nunca se olvide, un equipo catalán, que practica a fondo esa teoría económica de "la pela es la pela", y Mourinho venía de trabajar para 2 de esos nuevos gangster-Midas del petróleo, el ruso Abramovich, afincado en el aristocrético barrio londinense de Chelsea, que sólo el  Dios cuasi soviético sabe realmente lo que gana, explotando uno de los  yacimientos petrolífero de los indigentes súbditos de Vladimir Putin, y el no menos petroleado Mássimo Moratti, que le pagaron todo lo que les pidió, pero en Barcelona no hay petróleo siquiera en los infiernillos de los pobres del Rabal, así que le dijeron al luso que no y se resignaron a trabajar con un entrenador cuya única experiencia profesional se refería concretaba a un equipo de 3ª, formado con chicos imberbes de la Masía.

Y la cosa estuvo a punto de salir como era lógico, Guardiola, al frente del primer equipo del Barça, perdió EN SORIA, ante un Numancia que era realmente un equipo de 2ª, donde ahora milita, sin pena ni gloria,  y luego empató en un sitio de cuyo nombre no me acuerdo, en fin, que no lo echaron quizá porque no tenían el dinero suficiente para pagarle la indemnización y las cosas empezaron a arreglarse de tal manera que el tío, o sea, su equipo, acabó ganando, el primer año, todos, absolutamente todos, los campeonatos en los que participó, mediante chambas tan abracabradantes como la de que Iniesta, el hombre que sólo marca goles en las grandes ocasiones, cumpliera con este rol, enchufándole uno al Chesea por la misma escuadra, en el útlimo segundo del último minuto de aquel partido que fue paso obligado para que, luego, ganaran la Champion. O sea pura y puñetera suerte, casi tanta como la del jodido Mourinho.

Pero hemos dicho, y lo mantenemos, que Guardiola que nunca levanta la voz, que alaba siempre a todos sus rivales, que les dice que son poco más o menos los mejores del mundo, y ellos, los del Barça, una puñeteraa mierda, que ganan siempre por causalidad, es realmente el tío más soberbio que yo he visto en mis puñeteros 82 años porque lo que hace, siempre que puede, es intentar demostrar que no es su equipo, el jodido Barça, el bueno, no, no, de ninguna manera, no es que la suerte haya puesto a su disposición la constelación de estrellas futbolísticas más grande que jamás haya habido sobre la Tierra, no, de ninguna manera, el bueno, el grande, el ingente, el dios de dioses del fútbol es él, sí, como lo leen, Guadiola, y la prueba está que, cuando él quiere, coge y desmantela por completo a ese equipo, manda al banquillo a todas las estrellas y alinea a 7 u 8 muchachos de la cantera y se enfrenta a sus enemigos a cuerpo limpio, porque estos imberbes muchachos van a jugar bajo su insuperable dirección técnica y ésta los hará invencible, y así, si no es, si no ha sido en ninguno de los 3 casos en que lo ha hecho, sí que debería de haber sido, porque el milagro actual del Barça, como en su día lo fue el de España, no es el del pueblo español, sino de Aznar, ni de los jugadores del equipo catalán, sino de Guardiola, porque los genios lo son, lo serán siempre vengan, luego, puñeteras burbujas inmobiliarias o derrotas ante el Sevilla, el Betis o empates ante el Sporting, porque estas cosas, si suceden, es porque la realidad se empeña en dejar en ridículo a los genios.

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